Por Gabriel Perelman
Cualquiera que
viera a una persona con anteojos leyendo el diario y a la vez cargando un bastón
blanco, pensaría que es un mentiroso, embustero o farsante. Perla Catherine Mayo, descubrió que era muy probable que sucediera, y decidió buscar una solución.
“La existencia
del bastón verde involucra tanto al que sufre baja visión como a la sociedad entera", explica su
creadora, quien logró que en 2002 se sancionara la ley 25.682 , que exige su uso como instrumento de orientación y
movilidad para las personas con baja visión.
El paciente Mario
Diaz, de 36 años explica: “Sentía que era el único en el planeta que tenía este
problema. Pensaba que sólo yo no era ni vidente, ni ciego. Cuando me decían que
use el bastón blanco, me negaba completamente: yo no era ciego. Yo no soy ciego”.
La necesidad de
tener un elemento que los identificara por lo que eran, algo que significara y
tradujera su real situación, llevó a la profesora Mayo a buscar una solución,
simple y sencilla: pintar un bastón blanco de verde.
“Este objeto hace
que quien debe usarlo, acepte su condición y se sienta integrado a un grupo de
pertenencia, mientras que el resto de las personas los reconoce y diferencia de
los ciegos”, analiza la especialista.
Según una investigación realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2011 , de
la población mundial, alrededor de 39 millones de personas son ciegas y casi
246 millones presentan baja visión.

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