jueves, 12 de abril de 2012

Presentación

Los derechos humanos han sido el objeto de las luchas más importantes del siglo XX. Recién en esta época fueron reconocidos como un conjunto de derechos universales, inherentes a todas las personas que vivan y que vivirán en la tierra, irrevocables, irrenunciables, intransferibles y, sobre todo, inalienables. Algo que parece tan evidente y elemental como el respeto por la vida en los conjuntos y en los individuos fue sistemáticamente violado a lo largo de todos los siglos de la historia humana.
Son los derechos que deberían garantizar la libertad y la igualdad, y que deberían regular la eterna e insuperable tensión que existe entre ambos conceptos. En la declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano, Libertad e Igualdad surgen como una génesis interesada de los derechos que hoy conocemos, pero para entender aquella concepción del derecho no podemos olvidar mencionar que Olympe de Gouges fue guillotinada días después de declarar los Derechos de la Mujer y la Ciudadana. Aún hoy, el derecho está sujeto a las interpretaciones, ¿o acaso no podría alguien decir que el capitalismo viola los derechos humanos al garantizar la desigualdad?
El 10 de diciembre de 1948, la asamblea general de las naciones unidas, un organismo creado para “velar por la paz en el mundo” tras el genocidio perpetrado por el Nazismo, aprobó los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero siguieron siendo violados, por ejemplo, en nuestro país.
Argentina se ha convertido en un ejemplo de la lucha por los Derechos Humanos desde el regreso de la democracia. La Conadep, los juicios a las juntas y a los militares y las luchas incansables de  la Madres y Abuelas de Plaza de Mayo han sido emblemas de la memoria, la verdad y la justicia en todo el mundo.
En este contexto nos ubicamos para escribir en este espacio en donde analizaremos periodísticamente cuál es la situación actual de esta lucha y cómo es influenciada. Quiénes son los que levantan estas banderas pero también quienes se desentienden de ellas.

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