miércoles, 25 de abril de 2012


Proyecto cultural de Madres de Plaza de Mayo



 Por María Zentner
El 31 de enero de 2008, la Asociación Madres dePlaza de Mayo creó el Espacio Cultural Nuestros Hijos en el marco del Museo de la Memoria, allí donde funcionó el mayor campo de tortura y desaparición durante la última dictadura militar, y que, desde el 3 de octubre de 2007, fue cedido por el gobierno nacional a diferentes organismos para la conformación de un "Espacio para la Memoria y la promoción de los Derechos Humanos".
         En el ECuNhi se le da importancia al arte como herramienta para desarrollar políticas de modificación cultural y se pone en práctica el ejercicio de uno de los derechos humanos menos difundidos, pero que es mencionado en el artículo 22 de la Declaración de los Derechos del Hombre, que es el derecho a la cultura.
La idea, relata Liliana Szwarcer, coordinadora de la parte de comunicación del centro, fue muy clara desde el inicio: “En este edificio donde aparentemente se enseñaba a trabajar sobre motores de barcos, lo que realmente se enseñaba la era cosmovisión y los valores de la destrucción, y eso es lo que queremos subvertir creando un lugar de aprendizaje, belleza, creación y arte. Abierto, irrestricto, renovador y desafiante”.
Andrés Martínez trabaja junto a Liliana en la oficina de comunicación. Para él, “es importante entender la cultura como derecho humano, y los derechos humanos como parte de la cultura”. El desafío reside en abordar el arte como transformador social, transformador de realidades objetivas e individuales. Apropiarse del lugar a través del arte y darle un nuevo significado.
Para ese fin, fue convocada la cantante Teresa Parodi, directora del Espacio, quien fue la encargada de formar un equipo y ponerlo en funcionamiento.

Talleres, cursos y programas sociales


El trabajo en el centro cultural se divide entre los talleres artísticos tradicionales divididos en cuatro áreas: artes visuales, letras, música y teatro, y dos “pilares distintivos” de la institución que son el Proyecto Educativo Bicentenario (Proebi) y los talleres de arte para adultos mayores.
El primero es apuntado a la población educativa, desde niños de dos años hasta profesores y maestros, y se lleva a cabo en convenio con el Ministerio de Educación de la Nación.
Szwarcer explica que en él se trata de “educar a propósito de la memoria y ejercitar lo que llamamos memoria fértil: mirar para atrás para mirar para adelante. Pero se trabaja con el objetivo de llegar a esa concepción de la memoria a través del arte. Un concepto claro y trabajado para distintos niveles”. Del programa ya participaron 120 escuelas.
Los talleres de arte para adultos mayores son cogestionados con el PAMI y el Ministerio de Desarrollo Social e intentan brindar un lugar diferente donde pueda trabajar el presente una parte de la sociedad que tiene muy pocas ofertas más allá de los clubes de barrio, los centros de jubilados, y los hogares. Son, para Liliana, un gran logro del ECuNHi, ya que pueden ver los avances de personas que exprimen al máximo la oportunidad, y que, en el desafío del arte encuentran un cambio, una razón y una compañía.
El Espacio también cuenta con una enorme sala para conciertos, recitales u obras teatrales y una galería de arte donde se exponen obras e instalaciones de diferentes artistas.
Todos los que venimos a trabajar acá, ya sea educando o siendo educados, estamos atravesados por la naturaleza del lugar en el que estamos. Es imposible separarlo”, reflexiona Liliana. 
Las Madres tienen la enorme capacidad transformadora, el afán por dar vuelta el signo y esa fuerza arrolladora generada por el dolor y resignificada en ese anhelo por devolver a la sociedad aquello que a ellas les fue negado multiplicado por mil. La cultura no podía quedar afuera del proyecto.
                                                                    

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